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Desde niño siento devoción por el campo y todo lo que tiene qeu ver con él, y como no , por la caza, en cuando pude compré mis primeros podencos y empecé a pelearme con los jabalíes.
Mi meta en la caza fue siempre tener un grupo de perros capaces de buscar los jabalíes en los encames, ganarles en la carrera y agarrarlos para darles muerte a cuchillo. Al principio cazaba solo con podencos, muy buenos buscando y levantando los jabalíes, pero les falgaba valentía y potencia en la mordida cuando se trataban de jabalíes de cierto tamaño, entonces decidí incorporar perros de presa. Después de dar muchas vueltas, hablar con mucha gente, leer todo lo qeu caía en mis manos, me decidí a comprar una pareja de Dogos Argentinos, tenía muy claro el tipo de dogo que quería, quería el dogo funcional, el dogo capaz de acompañar a mis podencos al fin del mundo y tener todavía aliento, para agarrar por la oreja al jabalí y no soltarlo hasta que le quedara una gota de sangre en el cuepo, el dogo capaz de viajar en el remolque con mis podencos como si fuera uno más sin dar problemas, el dogo obediente y zalamero, fácil de enseñar y manejar en la perrera. Por eso, sin dejarme llevar por las modas ni lo espectacular busqué mis dogos en el campo. Pronto mis previsiones se cumplieron con creces y quedé maravillado con esta raza que tanto me ilusiona y admiro. |
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